lunes, 9 marzo 2026

Monseñor Saiz Meneses en la función principal de la Hermandad de la Hiniesta: “La conversión comienza cuando dejamos que la luz de Cristo entre por nuestras grietas”

El convento de Santa Isabel de Sevilla acogió la mañana de este domingo, 8 de marzo, la función principal de instituto en honor a María Santísima de la Hiniesta. La Eucaristía fue presidida por el arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz Meneses, y concelebrada por Amador Domínguez, párroco de San Julián y Santa Marina y director espiritual de la Hermandad de la Hiniesta.

El convento de Santa Isabel de Sevilla acogió la mañana de este domingo, 8 de marzo, la función principal de instituto en honor a María Santísima de la Hiniesta. La Eucaristía fue presidida por el arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz Meneses, y concelebrada por Amador Domínguez, párroco de San Julián y Santa Marina y director espiritual de la Hermandad de la Hiniesta.

Durante la función principal, los hermanos hicieron protestación pública de fe. “No es un mero formulario que se cumple ni una tradición rutinaria. Es un profundo acto eclesial: confesáis públicamente que pertenecéis a Cristo, que vivís en la fe de la Iglesia, que queréis caminar según el Evangelio”.

- Publicidad -

El arzobispo vertebró su homilía sobre el evangelio de la samaritana, proclamado este tercer domingo de Cuaresma. “El Evangelio de hoy nos presenta un itinerario de fe que desemboca en confesión. La samaritana comienza con preguntas, sigue con una apertura interior y acaba anunciando a sus paisanos que se ha encontrado con Cristo. La fe, cuando es auténtica, es diálogo, que se convierte en testimonio y fructifica en la misión”.

Sobre la Cuaresma, monseñor Saiz destacó que “es tiempo de autenticidad, de verdad. Jesús le dice a la samaritana la verdad profunda de su vida. La conversión comienza cuando dejamos de maquillar nuestra vida, de justificarlo todo, y permitimos que la luz de Cristo entre por nuestras grietas”.

A los hermanos de la Hiniesta los animó a vivir “con intensidad y alegría”. “Escuchemos la Palabra, acerquémonos al sacramento de la Penitencia, participemos en la Eucaristía. Purifiquemos el corazón y también el lenguaje. Renovemos la protestación de fe no sólo con los labios, sino con la vida”.

- Publicidad -

 

Últimas noticias