El Cristo de la Buena Muerte de la Hermandad de la Hiniesta ha protagonizado este año el viacrucis que organiza el Consejo General de Hermandades y Cofradías de la Ciudad de Sevilla el primer lunes de Cuaresma. Se ha celebrado en la Catedral hispalense y ha sido presidido por el arzobispo, monseñor José Ángel Saiz Meneses. Este año se ha celebrado el 50º aniversario del viacrucis de las Hermandades de Sevilla, un ejercicio piadoso que se inauguró con la imagen del Cristo de las Misericordias, de la Hermandad de Santa Cruz.
Al término del viacrucis, el arzobispo dirigió una alocución a los participantes en la que destacó esta efemérides y afirmó que «hemos contemplado una vez más el inmenso amor de Dios manifestado en Cristo, que por nuestra salvación entrega su vida en la cruz». Más adelante recordó que con el rezo del viacrucis «también hacemos profesión de fe», y recomendó contemplar el «rostro exánime del Crucificado» al final del viacrucis.
Repasando los pasajes de la Pasión de Cristo, monseñor Saiz Meneses destacó que esta «suscita necesariamente piedad hasta en los corazones más duros, ya que -añadió- es el culmen de la revelación del amor de Dios por cada uno de nosotros». En esta línea, se preguntó «cuántas personas, en el silencio de sus existencias cotidianas, unen sus padecimientos a los del Crucificado», y se convierten en lo que calificó como «apóstoles de un auténtica renovación espiritual y social».
El arzobispo finalizó su intervención mirando el rostro del Cristo de la Buena Muerte, que «se refleja en el de cada persona humillada y ofendida, enferma o que sufre, sola, abandonada y despreciada».
Las intenciones de este viacrucis son dos: El arzobispo de Sevilla, monseñor Saiz Meneses, en el XXV Aniversario de su ordenación episcopal, y los frutos del Observatorio de la Piedad Popular del II Congreso Internacional de Hermandades y Piedad Popular.
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