jueves, 19 febrero 2026

CONFER | Francisco de Asís vive en Palmete

“Comencemos, hermanos, a servir al Señor Dios, pues escaso o poco es lo que hemos adelantado”. 

“Comencemos, hermanos, a servir al Señor Dios, pues escaso o poco es lo que hemos adelantado”. 

Caía la tarde del día 3 de octubre, sábado, del año del Señor de 1226, hace ahora ochocientos años,  que el Hermano Francisco, desnudo sobre la hermana madre tierra, pronunciaba esta frase poco antes de su glorioso transito. “Comencemos”. Este mandato de Francisco ha estado siempre en la vida de sus hermanos, siempre comenzando a vivir, siempre queriendo ser pobres, siempre  reiniciándose. “La reforma pertenece en algún sentido a la esencia de la institución franciscana”, decía  Fray Lázaro Iriarte.

- Publicidad -

Así, inquieta, itinerante, andariega y misionera ha sido la vida de los Hermanos Menores. Desde Asís, cruzaron la península Ibérica y llegaron a Sevilla. Aquí fueron apresados y enviados a Marruecos, en la ciudad de Marrakech fueron martirizados. Después de ese paso de los primeros franciscanos, se dice, que volvieron acompañando al rey san Fernando en la toma de la ciudad. Desde 1268 se tiene constancia cierta de la presencia de los hijos  de san Francisco en la ciudad hispalense. Son, pues, casi ochocientos años que el hábito de san Francisco corretea por la calles de Sevilla.

El “comencemos hermanos, pues escaso es lo que hemos hecho” quedó como grabado a fuego en nuestros corazones. En los tiempo actuales, en la segunda mitad del siglo XX con los deseos de volver a los orígenes y queriendo ser fieles a “vivir según la forma del Santo Evangelio”  y obedientes a la palabra de san Francisco (“Debéis alegraos y   gozad cuando convivís con personas humildes y despreciadas, con pobres y débiles y enfermos y leprosos y los mendigos de los caminos”) un grupo de hermanos, por  acuerdo del Capítulo de 1986, comienzan a vivir en la barriada de San José de Palmete, haciéndose cargo, por consejo del  arzobispo, de la Parroquia Ntra. Sra. del Águila.

Con el ideal de vivir pobres entre y con los pobres,  nuestra vida aquí en Palmete, desde septiembre de 1988, tiene como principio ser unos vecinos más, sin más pretensión que compartir con ellos alegrías y tristezas, sufrimientos y gozos, penurias y abundancias, luchas y logros.   Y las veinticuatro horas del día dispuestos a acoger, escuchar, aconsejar, ayudar… alegrándonos de vivir en medio de gente sencilla y humilde, siendo con ellos compañeros de viaje, conscientes de que “el Señor mismo me condujo entre ellos y practiqué con ellos la misericordia”.

- Publicidad -

Esta entrega se ve completada celebrando la fe en los sacramentos, creando comunidad parroquial, anunciando el Reino “más con la vida que con palabras”. A nuestra llegada a esta barriada nos encontramos con un gran problema que se había asentado sobre todo en las familias más vulnerables: la droga. Para nosotros una situación totalmente nueva y desconocida. Y desde la oración recordamos lo que escribe san Francisco en el Testamento: «Me parecía muy amargo ver a los leprosos. Y el Señor mismo me condujo en medio de ellos practique misericordia con ellos…Y aquello que me parecía amargo se me convirtió en dulzura del alma y del cuerpo…”.

Decidimos buscar soluciones. Si Francisco hace misericordia con los leprosos; a estos hombres enfermos y marginados, necesitan «hacer(le) misericordia», cariño, acogida, escucha e incluso cubrir sus necesidades materiales. El Señor, que no desoye  el clamor de los pobres, vino a darnos un poco de luz y poner en nuestro camino, a personas  que estaban intentando crear en Sevilla la Asociación Proyecto Hombre. Sin dudarlo se liberó a un hermano para colabora con ellos. Desde entonces la colaboración con dicha entidad ha sido estrecha y de muchas formas. Desde el final de los noventa nuestra casa se abrió para acoger a los chicos que, llegando a el nivel de reinserción, y que por diversos motivos no puede ir con su familia o a su casa, para los cuales esta es “su” casa  y nosotros su familia e intentamos «hacer misericordia» con ellos.

Podemos terminar estas letras citando a fray Eloi Leclerc, en “Sabiduría de un pobre” pone en labios  del pobrecillo de Asís: “El Señor no me ha llamado a formar… (Grandes y poderosas obras).  El Señor mismo me ha revelado que debemos vivir según la forma del Santo Evangelio. Vivir, sí, simplemente vivir. Ese es nuestro proyecto en Palmete: Vivir, sí, simplemente vivir, según la forma del Santo Evangelio.

 

- Publicidad -

 

Últimas noticias