La Catedral de Sevilla ha impulsado en los últimos años un proceso sostenido de mejora de la accesibilidad que trasciende la dimensión patrimonial y turística del templo para situarse en el centro de su misión pastoral. El objetivo no es únicamente eliminar barreras físicas, sino garantizar que todas las personas puedan vivir su fe y participar en la vida de la Iglesia en condiciones de igualdad, dignidad y comunión.
En el plano físico, se han habilitado accesos adaptados para personas con movilidad reducida, con entradas sin escalones y rampas que permiten salvar desniveles en puntos clave del recorrido. Estas intervenciones, diseñadas con criterios de respeto patrimonial, facilitan tanto la visita cultural como el acceso a los espacios de oración y celebración litúrgica.
Además, la Catedral dispone de aseos adaptados y ofrece sillas de ruedas para quienes lo necesitan, favoreciendo así la presencia activa de personas mayores, personas con discapacidad o con movilidad reducida ocasional en la vida cotidiana del templo.
La dimensión pastoral de la accesibilidad se manifiesta de manera especial en la atención a las personas con discapacidad sensorial. La Catedral de Sevilla dispone de folletos en braille y de signoguías, recursos que permiten a personas con discapacidad visual y auditiva acceder de forma autónoma a los contenidos, al simbolismo y al mensaje espiritual del templo, facilitando una experiencia más profunda y personal.
A estas iniciativas se suma la celebración todos los sábados a las seis de la tarde, de la misa en lengua de signos, una acción que refuerza el compromiso del Cabildo Metropolitano con una liturgia verdaderamente inclusiva. De este modo, las personas sordas pueden participar plenamente en la Eucaristía, núcleo de la vida cristiana, y sentirse parte activa de la comunidad eclesial.
El trato cercano del personal de atención al visitante, junto con la autorización de acceso para animales de asistencia, completa una cultura de acogida que entiende la accesibilidad no solo como una cuestión técnica, sino como una actitud pastoral.
En el ámbito económico, la entrada gratuita para personas con un grado de discapacidad igual o superior al 65 % responde al deseo de eliminar obstáculos que puedan dificultar el acceso al patrimonio y a la vivencia espiritual que ofrece el templo.
El desarrollo de recursos digitales accesibles complementa este enfoque pastoral, ofreciendo contenidos que acompañan la visita, la oración y la profundización en la fe, incluso cuando no es posible acceder a todos los espacios físicos.



