La soledad no deseada es una de las realidades más silenciosas y dolorosas de nuestro tiempo que no siempre tiene que ver con la edad, sino con un sentimiento profundo de ausencia de vínculos, de falta de acompañamiento y de relaciones significativas. Sin embargo, esta situación afecta de manera especialmente intensa a las personas mayores.
En Andalucía, más del 22 % de la población vive en situación de soledad no deseada, una realidad también creciente en nuestra ciudad que se deja sentir en nuestros barrios y comunidades parroquiales. A menudo, estas personas tienen escasas redes de apoyo familiar o social y afrontan el día a día desde una soledad existencial.
Ante esta realidad, la Iglesia en Sevilla y, de manera concreta, Cáritas Diocesana, reconoce la soledad no deseada como un auténtico reto al que debemos responder desde la responsabilidad social y el compromiso cristiano de una forma organizada y profundamente humana. Cáritas asume así esta llamada con el convencimiento de que, mientras haya personas, hay esperanza, y de que el acompañamiento cercano puede transformar la vida de quien se siente solo.
La respuesta que se propone no pasa únicamente por recursos materiales, sino por el fortalecimiento del voluntariado de las parroquias: personas comprometidas, formadas y sensibles que sepan mirar esta realidad con los ojos del Evangelio.
Así, ya son más de 80 personas voluntarias a través de 31 proyectos específicos que, con gestos sencillos, como una llamada, una visita, compartir un café o facilitar la participación en la vida comunitaria, se convierten en auténticos signos de esperanza para estas personas. También la integración de las personas mayores en momentos significativos del año litúrgico como Navidad, Cuaresma o el Día del Enfermo, refuerza su vinculación a la comunidad parroquial y rompe el aislamiento.
Estas iniciativas se desarrollan siempre en clave de comunión eclesial. Para ello, Cáritas Sevilla camina de la mano de la Pastoral de la Salud, apostando por la sinodalidad y el trabajo conjunto. En este sentido, se han mantenido encuentros con la Delegación Diocesana para coordinar esfuerzos y complementarse en la tarea de acompañamiento, independientemente de quién desarrolle la acción concreta.
Más allá del ámbito eclesial, Cáritas impulsa, junto a los religiosos Camilos, desde hace dos cursos, una Mesa de la Soledad, en la que participan entidades del ámbito religioso y civil como San Juan de Dios, el Ayuntamiento de Sevilla, Cruz Roja, la Asociación Española Contra el Cáncer, Fundomar o DomusVi, Amigos de los Mayores o Roble Solidario. El objetivo es sumar esfuerzos, coordinar acciones y generar un mayor impacto social en la lucha contra la soledad no deseada.
Asimismo, se ha creado un grupo motor de voluntariado con experiencia previa en proyectos de acompañamiento, que refuerza y dinamiza estas iniciativas en las comunidades parroquiales. Entre sus acciones destacan: el impulso de nuevos proyectos, la formación del voluntariado —en colaboración también con los religiosos Camilos— y la organización de encuentros diocesanos como los de primavera, o espacios de convivencia y celebración.
Desde el compromiso cristiano y ciudadano, Cáritas quiere ser fermento de transformación social y signo de una Iglesia cercana, que acompaña, consuela y camina junto a quienes más sufren y, desde aquí, anima a la sociedad a despertar una mirada más atenta en barrios y parroquias, a esas personas que acuden solas a los comercios, a la farmacia o a la iglesia y nos recuerdan que la soledad está cerca y que nos reclama una respuesta personal y comunitaria. Mientras haya personas, hay esperanza.



