Sevilla no les olvida. Así reza la cinta que porta la corona de laurel que, veintiocho años después, como el primer día, cuelga de la pared en la céntrica calle Don Remondo, en el mismo lugar en el que, cuando se cumplían pocas horas del 28 de enero de 1998, el matrimonio formado por Alberto Jiménez Becerril y Ascensión García Ortiz fue asesinado a manos de pistoleros de la banda terrorista ETA. Esta tarde se ha vuelto a repetir un tradición religiosa y cívica en la que han participado las máximas autoridades locales y autonómicas, y en la que se ha vuelto a escuchar el llamamiento a favor de la memoria, la dignidad y la justicia.
La iglesia del Sagrario ha acogido la misa funeral que ha presidido el arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz Meneses, por el eterno descanso del matrimonio de cuyo asesinato hoy se cumplen veintiocho años. En su homilía, el arzobispo se ha dirigido a los familiares para decirles que «no estáis solos». En referencia a los actos que se han celebrado esta tarde, ha señalado que “esta memoria no es un mero ejercicio de recuerdo humano. Para nosotros, los creyentes, la memoria se convertirte en oración”. Así, ha añadido que “el cristiano sabe que el mal no tiene la última palabra. La última palabra es Dios”.
En efecto, la muerte no es el final. Esta es la enseñanza que tanto el organista como el cantor se encargaron de reiterar en la parte final de una misa en la que el arzobispo ha recordado la promesa de la Vida Eterna, como principal legado de Cristo Resucitado.
La fe cristiana «no es ingenuidad, ni es buenismo, es realismo sobrenatural»
Seguidamente ha pedido al Señor que “sea pastor de los que sufren la herida del terrorismo, pastor de los que viven con miedo”, y ha afirmado que la fe cristiana «no es ingenuidad, ni es buenismo, es realismo sobrenatural. Por eso -ha añadido- esta Eucaristía es, una vez más, un acto de esperanza”. En la parte final de su alocución, el arzobispo ha dedicado unas palabras a quienes tienen la responsabilidad del servicio público: “Tienen una misión noble y exigente: defender el bien común y la convivencia”.
Regreso al centro de la memoria
Tras la misa, los participantes se han dirigido al lugar en el que una placa de mármol recuerda el suceso acecido el 28 de enero de 1998. En representación de la Archidiócesis, ha abierto el acto el delegado diocesano de Hermandades y Cofradías y portavoz del Cabildo Catedral, Marcelino Manzano. Posteriormente han tomado la palabra la hermana del concejal asesinado, Teresa; el alcalde de Sevilla, José Luis Sanz; y el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno.


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