El investigador Unai Iriarte repasa en su libro El rostro de la tiranía las lecciones que se pueden extraer de la antigua Grecia sobre los regímenes autocráticos
El investigador Unai Iriarte, integrante del grupo de investigación Religión y Pensamiento en el Mundo Antiguo y miembro del Departamento de Historia Antigua de la US, acaba de publicar el libro El rostro de la tiranía. Lo que la antigua Grecia nos enseña sobre el poder autocrático. En él, toma a la sociedad de la Grecia clásica como ejemplo para identificar cuáles son los elementos que diferentes autócratas han empleado para dominar a la ciudadanía a través de la historia.
Además, el autor defiende que ha tratado de abordar un ámbito poco conocido, ya que “cuando se habla de la antigua Grecia nos solemos centrar principalmente en la democracia, mientras que los sistemas autoritarios acostumbran a quedar relegados al estudio de los emperadores romanos, las monarquías absolutistas del siglo XVII o las dictaduras del siglo XX”.
Filósofos como Platón y Aristóteles fueron los primeros en teorizar sobre los distintos regímenes políticos y de ellos toma el autor diversas reflexiones para identificar cuáles son los mecanismos de surgimiento y legitimación que utilizan los regímenes autoritarios modernos. En este sentido, Iriarte explica que “una de las lecciones más importantes que puede extraerse de lo que nos dijeron los antiguos sobre la tiranía es que conviene no creer ciegamente en un único dirigente en tiempos de desesperación”.
El autor también subraya que “hay muchas similitudes entre los tiranos antiguos y los tiranos modernos”. En primer lugar, destaca su gran interés por el poder su ambición, “aunque suelan postularse para cargos como si hiciesen un favor a los demás”. En general, comparten algunos atributos fundamentales: “disponen de carisma, de cierto grado de maquiavelismo, son líderes natos, a veces actúan como demagogos, etc”.



