El 25 de enero se celebrará el VII Domingo de la Palabra de Dios, “una iniciativa profundamente pastoral para hacer comprender cuán importante es en la vida cotidiana de la Iglesia y de nuestras comunidades la referencia a la Palabra de Dios, una Palabra no encerrada en un libro, sino que permanece siempre viva y se hace signo concreto y tangible”. Así ha definido el Dicasterio para la Evangelización esta jornada instituida por el papa Francisco en la carta apostólica Aperuit Illis (Les abrió el entendimiento).
La expresión bíblica con la que se celebrará la VII edición del Domingo de la Palabra de Dios está tomada de la carta de san Pablo a los Colosenses: “La palabra de Cristo habite en vosotros” (Col 3,16). Según monseñor Rino Fisichella, pro-prefecto del Dicasterio para la Evangelización, «lo que hemos recibido del Apóstol no es una mera invitación moral, sino la indicación de una forma nueva de existencia. Pablo no pide que la Palabra sea solo escuchada o estudiada: él quiere que ella ‘habite’, es decir, que tome residencia estable, plasme los pensamientos, oriente los deseos y haga creíble el testimonio de los discípulos. La Palabra de Cristo permanece como criterio seguro que unifica y vuelve fecunda la vida de la comunidad cristiana».
Aperuit Illis recuerda la importancia y el valor de la Sagrada Escritura para la vida cristiana. Esta celebración está dedicada a la reflexión y divulgación de la Palabra de Dios. La Biblia, por tanto, en cuanto Sagrada Escritura, «habla de Cristo y lo anuncia como el que debe soportar los sufrimientos para entrar en la gloria». No sólo una parte, «sino toda la Escritura habla de Él. Su muerte y resurrección son indescifrables sin ella”. “Por esto una de las confesiones de fe más antiguas pone de relieve que ‘Cristo murió por nuestros pecados según las Escrituras; y que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; y que se apareció a Cefas’, puesto que las Escrituras hablan de Cristo, nos ayudan a creer que su muerte y resurrección no pertenecen a la mitología, sino a la historia y se encuentran en el centro de la fe de sus discípulos», escribió el papa Francisco el 30 de septiembre de 2019.
Propuestas pastorales
Para vivir activamente el Domingo de la Palabra de Dios es importante que los preparativos se extiendan del nivel espiritual (oración personal y comunitaria) al material (adecuada programación). De hecho, para favorecer el encuentro con Dios en su Palabra, “es necesaria una preparación espiritual, pidiendo la apertura del corazón para aquellos a quienes será proclamada la Palabra. En consecuencia, “los preparativos para programar la iniciativa implican que se parta de la oración individual y comunitaria”. El Dicasterio para la Evangelización propone varias iniciativas: Incluir en la oración de los fieles una intención dedicada a este motivo, prever en la comunidad un momento de adoración al Santísimo Sacramento que se ofrezca por la celebración del Domingo de la Palabra de Dios y dedicar momentos de catequesis bíblica.
Durante todo el año


Grupo bíblico
Desde el Dicasterio proponen también la organización de un grupo en la comunidad eclesial, con reuniones semanales o mensuales, que tenga momentos formativos o culturales de profundización de la Sagrada Escritura, y momentos de Lectio divina comunitaria. Los encuentros conviene que sean adaptados según las características del grupo (edades, madurez espiritual, etc.).
Rosario meditado
Otra fuente para orar con las Escrituras es la variedad de oraciones católicas tradicionales, como el rosario. Este es una oración evangélica con marcada orientación cristológica, definida por San Juan Pablo II como «compendio del Evangelio». De hecho, tiene un carácter esencialmente contemplativo, “pues nos hace entrar en la meditación de los misterios de la vida del Señor, acompañados de Aquella que fue más cercana al Señor”. “Para dar fundamento bíblico y mayor profundidad a la meditación, es útil que la enunciación del misterio vaya acompañada por la proclamación de un pasaje bíblico correspondiente. Es oportuno además que, después de esto, hagan una pausa por un momento para fijar la mirada en el misterio meditado, antes de iniciar la oración vocal”.
Puede acceder al Subsidio pastoral disponible en este enlace



