El arzobispo de Sevilla, monseñor Saiz Meneses, ha presidido esta mañana la Función Solemne de la Archicofradía Sacramental de Pasión en la iglesia del Divino Salvador.
Una celebración que ha contado con una amplia participación de hermanos y devotos, y con la asistencia de representantes del Consejo General de Hermandades de Sevilla, de otras corporaciones, autoridades públicas y políticas.
Al comenzar su homilía, el arzobispo ha señalado que la celebración de la Función principal de Instituto es “la expresión más clara de la identidad eclesial de la hermandad. El momento en el que pública, comunitaria y solemnemente se renueva la adhesión a la fe de la Iglesia y la comunión con ella”.
A continuación, ha reflexionado sobre las Lecturas del día. Sobre la Primera Lectura, ha explicado que presenta la figura del siervo del Señor. Al respecto, ha asegurado que “la vocación cristiana no es un privilegio cerrado sobre sí mismo, sino que busca llevar la luz de Dios hasta los confines de la tierra”. En relación al Salmo, monseñor Saiz ha remarcado que muestra la “disponibilidad y obediencia como principal actitud del creyente”. “La Segunda Lectura -añadía- hace evidente la llamada universal que brota del bautismo y se despliega en la variedad de vocaciones y carismas. Todos ellos llamados a la caridad y la perfección”.
Sobre el Evangelio ha destacado que se trata de una de las escenas “más decisivas en la vida pública de Jesús” y ha puesto el ejemplo de Juan El Bautista como “confesión de fe clara, pública y valiente. Juan es el precursor: prepara el camino, da paso y desaparece. Ojalá esa actitud calara más en todos, porque todos somos precursores”.
La piedad popular «un tesoro que debe cuidarse y ponerse al servicio de la evangelización»
Más adelante, el arzobispo ha insistido en que las hermandades y cofradías son “verdaderos sujetos eclesiales llamados a vivir y expresar la fe de la Iglesia desde la piedad popular, la vida sacramental y el compromiso caritativo y evangelizador”. De hecho, ha citado al papa León XIV cuando defendía la piedad popular como “un tesoro que debe cuidarse, custodiarse y ponerse al servicio de la Nueva Evangelización”. “Son palabras que guían la misión actual de las hermandades”, ha dicho monseñor Saiz.
También ha dedicado unas palabras a la protestación de fe que ha tenido lugar a continuación. Sobre esta ha afirmado que “no se trata de un mero rito externo, es un acto profundamente eclesial que conserva toda su vigencia. Significa confesar públicamente la fe de la Iglesia, adherirse sin reservas al Credo que hemos recibido, renovar la comunión con toda la Iglesia. Es un acto de responsabilidad y de valentía cristiana”.


Monseñor Saiz ha concluido su homilía resaltando que “no puede haber verdadera fe sin que dé frutos de caridad, ni un culto auténtico que no se traduzca en el amor al prójimo”.
La celebración ha continuado con la protestación de fe de los hermanos de la corporación y con el rito eucarístico.
Al término del mismo, el hermano mayor, Juan Pablo Fernández, ha hecho entrega al arzobispo de un recuerdo con motivo del 25 aniversario de su ordenación episcopal que se cumple este año 2026.
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