La Consejería de Cultura y Deporte, que encabeza Patricia del Pozo, ha adquirido en subasta dos obras de la pintora Luisa Puiggener (Jerez de la Frontera, 1867- Sevilla, 1921), relevante artista que trabajó en Sevilla en las dos primeras décadas del siglo XX. En concreto, son los lienzos ‘Consulta gratis’ (1904), inscrito en la temática del realismo social, y ‘Riña’ (hacia 1900-1910), de género costumbrista.
La consejera Patricia del Pozo ha señalado que “la incorporación de Luisa Puiggener amplía la presencia de las mujeres en la colección del Museo de Bellas Artes de Sevilla y pone fin a la ausencia de esta pintora en sus fondos. De hecho, la pinacoteca sevillana, bajo la dirección de Valme Muñoz, lleva más de una década comprometida con la reivindicación de la mujer en el mundo del arte a través de sus actividades”.
María Luisa Puiggener Sánchez nació en 1867 en Jerez de la Frontera, si bien desde joven se encuentra en Sevilla, donde se formó como pintora hasta completar sus estudios en el taller de José Jiménez Aranda (1837-1903). Su constante presencia en certámenes artísticos locales y nacionales a lo largo de varias décadas evidencia que tuvo una dedicación profesional a la pintura.
Su condición de mujer, sin embargo, debió limitar en gran medida la difusión de su trabajo. La figura de Luisa Puiggener se ha empezado a reivindicar en los últimos años, en especial tras la adquisición en 2022 por el Museo del Prado del lienzo ‘Una artista’, en la que se observa a la protagonista no practicando una afición, sino en un acto de estudio, examinando el modelo y realizando su dibujo.
El lienzo ‘Consulta gratis’, con el que participó en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1904 logrando buenas críticas, representa el momento en el que varios pacientes esperan sentados en el zaguán de una casa para ser atendidos de manera gratuita por un médico. Las circunstancias de miseria y desamparo, tan frecuente en la Sevilla de 1900, se ven reflejadas en los personajes elegidos por la artista.
Aparecen así una anciana de rostro resignado que espera con paciencia su turno, una mujer joven con un bebé en brazos y un joven, muy posiblemente un obrero, con el brazo en cabestrillo. Se completa el grupo con una niña, de indumentaria modesta, que está entrando en la casa en ese momento. La autora compone la escena con sencillez en el reducido espacio arquitectónico entre la puerta y la reja interior.
Por su parte, el lienzo titulado ‘Riña’ plantea una escena de interior en la que la colocación de ambas figuras y sus gestos contenidos, sin grandes aspavientos teatrales, son suficientes a la pintora para poner al espectador en situación. Se trata de un buen ejemplo de la pintura de corte popular y anecdótico que marcó el arte sevillano y español de inicios del siglo XX.
En esta obra, la autora experimenta una vez más con los efectos de la iluminación, utilizando en esta ocasión dos fuentes de luz de procedencia opuesta que caen sobre las figuras e inundan la escena, suprimiendo así las zonas en penumbra y el claroscuro. El tratamiento de la indumentaria, también muy cuidada, refleja su capacidad para reproducir las texturas sin caer en un detallismo innecesario o excesivo.



