Un total de 201 jóvenes andaluces en situación de vulnerabilidad han accedido, en el curso 2025-2026, a 74 carreras de su preferencia mediante el cupo del 1% adicional de plazas de ingreso a la universidad que realiza para este colectivo la Consejería de Universidad, Investigación e Innovación. Esta medida, que se aplica en Andalucía desde el año académico 2023-2024, es pionera en el sistema universitario español y convierte a Andalucía en la primera comunidad en ponerla en práctica en el conjunto del país. Con ella se pretende garantizar el acceso a la enseñanza superior y la igualdad de oportunidades con independencia de las circunstancias económicas y sociales.
Las estadísticas analizadas por la Consejería de Universidad arrojan también que existen otros 448 estudiantes en situación vulnerable que han entrado en la universidad pública por el cupo general, sin necesidad de ocupar plaza mediante la vía de la exclusión social. Esto se debe a que muchos de ellos accedieron con este cupo específico en la primera fase del proceso de adjudicación de plazas, y finalmente, no han necesitado beneficiarse de ese trato diferencial debido a la evolución de las notas de corte, dejando así su puesto a otras personas, también con dificultades socioeconómicas, con notas más bajas.
Si se atiende al género, las mujeres se acogen mayoritariamente a esta reserva durante este curso, con un total de 119, lo que se corresponde al 59,20% del total, frente a 82 hombres, que suponen el 40,80% restante. Según la tipología de estudios elegidos, destaca significativamente la presencia de estos universitarios en grados de corte sanitario, con 55 matriculaciones en las diferentes universidades públicas andaluzas sobre las 201 efectuadas. En este campo, Enfermería, con 20 plazas, y Medicina, con 14, son las carreras a las que más han accedido estos jóvenes, convirtiéndose además en los grados con mayor número de matriculados en exclusión social de las 74 enseñanzas elegidas por estos alumnos. Sin abandonar esta esfera de la salud, también destacan Psicología, con siete estudiantes, Fisioterapia, con cinco, Farmacia, con cuatro, y Odontología, con dos. Otras carreras como Óptica y Optometría o Podología suman uno, respectivamente.
Las Ingenierías, con hasta 16 tipos, e incluidas algunas en modalidad de dobles grados, acaparan 33 matriculaciones en los diferentes campus públicos andaluces, siendo la Ingeniería Informática -en solitario, o en unión con otra disciplina- la más mayoritaria, con 12 personas. A continuación se sitúan los grados de Educación Infantil y Primaria, que cuentan con 23 jóvenes en las diferentes aulas universitarias. Por su parte, Derecho, en solitario o en unión con Ciencias Políticas, Criminología o Relaciones Internacionales, acapara 13 alumnos, y Ciencias de la Actividad Física y el Deporte acapara diez.
En cambio, carreras como Bellas Artes, Historia del Arte o Publicidad son las menos seleccionadas, contando con una presencia muy baja, cifradas en uno o dos alumnos en cada una de ellas.
Desde el curso 2023-2024, primero en el que se puso en marcha esta iniciativa, un total de 543 personas se beneficiaron de esta reserva, y pudieron acceder a la universidad. Respecto a la evolución experimentada desde su implementación, se observa durante un crecimiento significativo del 81%, al pasar de 111 alumnos en el curso 2023-2024 a 201 en el año académico 2025-2026.
Jóvenes extutelados del sistema de protección también se acogen al cupo
Con el fin de poder beneficiar al mayor número de personas con circunstancias sociales y económicas difíciles, la Consejería de Universidad acometió el curso pasado la ampliación de los colectivos que podían beneficiarse de este tratamiento diferenciado para acceder a la educación superior, incluyendo también a los jóvenes extutelados del sistema de protección de Andalucía que, tras haber cumplido los 18 años, son atendidos en centros de protección o en familias de acogida externa o extensa. Además, en este curso, el departamento que dirige el consejero José Carlos Gómez Villamandos ha continuado mejorando esta medida de inclusión y de gran calado social, al extender esa reserva especial del 1% adicional a los campus de Ceuta y Melilla.
Para poder beneficiarse de este cupo, los alumnos deben recoger en su preinscripción de matrícula su condición de acogida o de receptores de la Renta Mínima de Inserción Social en Andalucía o del Ingreso Mínimo Vital para que la Consejería de Universidad tenga en cuenta sus circunstancias especiales. En una primera fase, se les incluye, al igual que al resto de colectivos especiales, en el cupo general, en el que compiten en igualdad de condiciones con los otros aspirantes que desean iniciar una formación universitaria. Si con sus calificaciones no logran plaza en las enseñanzas deseadas, entonces pasan a formar parte del grupo especial del 1% adicional para personas en riesgo de exclusión social, donde se les concede plaza en función de la clasificación de las mejores notas.
Medidas de apoyo al estudiantado
Esta medida se incluye en el paquete de actuaciones de calado social desarrolladas por el Ejecutivo autonómico en la esfera universitaria, con el fin de que los jóvenes andaluces completen su etapa educativa superior y no abandonen su formación por motivos económicos. Entre esas acciones se encuentran la congelación de los precios de las matrículas universitarias que se ha aplicado en los últimos años. De igual modo, los alumnos también se benefician de la reducción aplicada a los másteres habilitantes -los obligatorios para el desempeño de una serie de profesiones reguladas-, que se han equiparado a los títulos de grado, y la congelación de los másteres no habilitantes.
Igualmente, también se mantiene la bonificación del 99% del coste de los créditos aprobados en primera matrícula, tanto en grados como en másteres, a todos los estudiantes que no sean becarios del Ministerio y a los becados en el porcentaje no cubierto por esa ayuda. Gracias a esta bonificación, un alumno con buen rendimiento puede realizar sus estudios de grado abonando casi únicamente el primer curso, con un ahorro total de hasta el 75% del precio, y realizar un máster prácticamente gratis.
Junto a ello se contemplan otras actuaciones como la posibilidad de abonar el importe de las enseñanzas de manera fraccionada hasta en ocho plazos, y con carácter excepcional, la Consejería de Universidad autoriza a las instituciones académicas públicas a establecer, de manera individualizada, un procedimiento de pago diferente, de forma que la falta de abono no implique el desistimiento automático de la matrícula. Asimismo, se incluye la exención del pago de tasas por parte de las familias perceptoras del Ingreso Mínimo Vital y de la Renta Mínima de Inserción Social.



