“Me han llegado muchos mensajes que me emocionan. Y hay uno en particular que me gustó mucho, que me dijo un hombre de El Viso, vamos, que no entendía que hacía ese silo ahí, como que era muy feo, como que molestaba a la vista con ese entorno tan bonito. Y me dijo algo que me emocionó de verdad y es que ahora él entendía por qué estaba ese silo ahí, que estaba puesto para que yo lo pintara”.
Son las palabras con las que Virginia Bersabé (Écija, 1990), una de las artistas más valoradas en el ámbito de la pintura mural y con una trayectoria deslumbrante en este campo, requerida en numerosas localidades de nuestro país y de otras naciones para llevar a cabo sus originales intervenciones artísticas, pone de manifiesto su descubrimiento de la ‘mirada del otro’, a raíz de su participación en ‘Plazes-24’.
‘Plazes-24’ es un proyecto de arte mural para revitalizar espacios públicos, transformar el paisaje urbano y conectar a través de la cultura con la identidad local, puesto en marcha por el Área de Cultura y Ciudadanía de la Diputación de Sevilla en colaboración con los ayuntamientos de El Viso del Alcor, Camas, Los Corrales y Mairena del Aljarafe, en el que han participado, además de Virginia Bersabé, los artistas murales Pedro Almeida, Alberto Montes y Osier Luther y comisariado por DeLimbo.
“He descubierto en esta participación ese trabajo directo con las personas. Una cosa es trabajar en el estudio, pero con el mural es muy diferente porque están viendo desde el minuto uno cómo encajas, cómo dibujas, cómo haces las mezclas, cómo te subes en la grúa, todos los procesos. Que no aparece la obra de un día para otro”.
MURAL DEDICADO A LA MUJER RECOVERA DE EL VISO DEL ALCOR
Precisamente, ha sido esa comunión de la pintora con la ciudadanía de El Viso del Alcor, localidad en la que ha desarrollado su intervención artística, la que ha determinado la temática de la misma. “Me han acogido, me han abrazado, me han presentado al pueblo, me han hablado de sus tradiciones, de sus personajes. Pero cuando me hablaron de la mujer recovera, que recogía productos de la huerta local de El Viso e iba a Sevilla a venderlos, hice mío el tema”.
Se trata de un mural ubicado junto al aparcamiento de El Sequero, en la carretera de La Vega, “gigantesco y ya no solo las dimensiones sino las características de la propia pared, que es un silo de metal, de chapa galvanizado, y además tiene muchas ondulaciones, tanto horizontales como verticales, que me iba a condicionar mucho la imagen”, en el que la artista ha recreado a esa mujer recovera “con esa doble carga: por un lado, el canasto con el que vendía los productos y, por otro, el por qué vendía ese producto, por qué se hacía esos viajes, porque habría una carga familiar, un sostén familiar, por detrás”.
Bersabé, que a lo largo de su trayectoria artística se ha centrado en el homenaje a las mujeres mayores del mundo rural a gran escala, explica que para su contribución en ‘Plazes-24’ quería “darle ese punto de vista de diosa, de tótem, de monumento clásico, que toda esa figura estuviera colocada en el sitio realmente en el que iba, en mitad del campo y en esa vega, para que también se fusionase con el entorno donde iba a estar pintado”.
VIRGINIA BERSABÉ
Se licencia en Bellas Artes en el año 2013, en la especialidad de Pintura, por la Facultad de Bellas Artes de Sevilla. Durante el curso 2012-2013 obtiene la Beca de Colaboración del Departamento de Pintura que concede dicha Facultad. Su formación se ha ido completando y enriqueciendo con la concesión de prestigiosas becas y residencias artísticas por todo el mundo. Como artista especializada en intervenciones de arte mural ha realizado proyectos, tanto para entidades públicas como en el ámbito privado. Ha participado en numerosas exposiciones, colectivas e individuales. A lo largo de su carrera ha recibido numerosos premios y becas.
Su trabajo, de técnica impecable, tiene como eje central a la mujer mayor, su relación con el espacio, las manifestaciones físicas y pictóricas de su memoria e identidad a través de la piel y el entorno que habitan. La artista establece una relación y un diálogo intergeneracional de aprendizaje y enseñanza, basado en la confianza y la intimidad, para profundizar en la vida y la historia de cada una de las modelos. De forma que, tratando a una mujer en particular, habla de todas en general, dando visibilidad y poniendo el foco en un colectivo bastante olvidado, como es la mujer en la senectud.