Procesiones: Desde la Antigüedad a la ciudad del Barroco , bajo este título, Elena Muñiz, Silvia Pérez González, Luis Cabeza Delgado y Francisco Ollero , investigadores de Historia Antigua, Medieval y Moderna de la Universidad Pablo de Olavide, se darán cita en la Casa de la Provincia de la Diputación de Sevilla el miércoles 9 de abril, a partir de las 18 horas, para analizar uno de los fenómenos religiosos y culturales más apasionantes de la Historia: las procesiones.
Tres conferencias analizarán el rito procesional en diferentes periodos históricos — antigüedad, medievo y barroco— con el fin de desvelar las claves de las procesiones a lo largo del tiempo: Procesiones paganas: fiestas para los seis sentidos , Elena Muñiz Grijalvo (18 horas); Cortejos fúnebres y procesión de disciplina :la performatividad al servicio de la conmoción sensorial , Silvia María Pérez y Luis Cabeza Delgado (18:40 horas); y La ciudad procesional del Barroco , Francisco Ollero Lobato (19:20 horas). Tras las conferencias se abrirá un turno de debate entre los asistentes. La entrada es libre y gratuita hasta completar el aforo.
Ayer y hoy las procesiones forman parte del alma de la ciudad de Sevilla. Por su fuerza expresiva, las procesiones desatan torrentes de emoción; como forma de comunicación, son el vehículo perfecto para escenificar el concepto de lo divino, la identidad compartida o el orden ideal de comunidad. Tanto los actores que intervienen en el desfile como el público que lo contempla son agentes imprescindibles en la creación del significado que atribuimos a las procesiones. La importancia de la función de los espectadores ha enlazado con los florecientes estudios sobre la performance. Por su parte, la perspectiva de la materialidad de la religión ha impulsado el análisis de las procesiones desde el punto de vista de la construcción del paisaje urbano y la topografía sagrada. Y, en la última década, se ha focalizado la atención en las emociones y en las sensaciones que despiertan las procesiones, que a menudo se describen como una auténtica explosión de los sentidos: desde la exhibición de objetos poco habituales en la vida diaria, hasta los colores llamativos, el sonido de los instrumentos que acompañan a la procesión o el ruido, y su ausencia, de la muchedumbre que la contempla, el intenso olor y sus matices…. sin lugar a dudas, la procesión despierta todos los sentidos a la vez.